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El arte de engañar a nuestros ojos

By noviembre 2, 2016Uncategorized

Existe una técnica que en alemán se conoce como Lüftlmalerei cuya traducción es algo parecida a Trampantojo. Es un método artesanal de la pintura mural que se aplicaba en las casas barrocas en Italia y el sur de Alemania, especialmente la zona de Alta Baviera.  Se pintan ciertos elementos arquitectónicos para que mediante un juego de luces, sombras y perspectivas se creen ilusiones ópticas.

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Este método empezó a ser popular en el siglo XVIII en las regiones de las faldas de los Alpes, donde los comerciantes ricos, campesinos y artesanos querían mostrar su riqueza por medio de fachadas pintadas con opulencia.

Los temas de las pinturas suelen ser, en su mayoría de carácter religioso pero también las hay de carácter folclórico como escenas de caza o imitación arquitectónica, como ya hemos comentado.

La técnica de la pintura es la denominada técnica de fresco, es decir, se aplican las acuarelas con base mineral cuando el yeso está todavía húmedo. A medida que los colores se secan, se convierten en una capa de color fija en el yeso, insoluble al agua.

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La necesidad de trabajar rápidamente sobre el aire fresco (Luft) dio lugar a la creencia de que el término está conectado de alguna manera a este particular método de pintura.

También existe la teoría, más convincente, de que el artesano más conocido de este gremio Franz Seraph Zwinck vivía en una casa llamada Zum Lüftl y debido a su profesión fue llamado “el Lüftmaler” (el pintor del Lüftl).

El exponente máximo de esta técnica lo encontramos en Oberammergau, ciudad de la que ya hablamos en otro de nuestros post.

Así que ya sabéis estad muy atentos a las fachadas de los edificios porque nunca sabréis si lo que veis es realidad o un engaño a vuestros ojos.

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